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domingo, 23 de agosto de 2020

VALS, OJOS DE JUVENTUD, A 100 AÑOS DE SU CREACIÓN.

Resumen de un capítulo de la tesis de maestría: Arturo Tolentino Hernández, su obra musical y su impacto de 1920 a 1954. De la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

Lic. Raúl Balderrama Montes.

El 19 de agosto de 1920, en el centro de la ciudad de Chihuahua, Arturo Tolentino Hernández, presentó su composición que lo inmortalizó en la historia de la música Universal, el vals: Ojos de Juventud.

Arturo Tolentino Hernández

Ojos de Juventud.
El vals de aires post-porfirianos Ojos de Juventud, fue compuesto por Arturo Tolentino Hernández en la ciudad de Chihuahua cuando tenía 32 años. Lo presentó y estrenó ante el gremio artístico de la época, el 19 de agosto de 1920 en la calle Libertad número 1911, donde vivía con su esposa Soledad Osollo Pedrueza.

Portada la la partitura original del Vals Ojos de Juventud.
Ojos de Juventud, es uno de los valses más bellos y emblemáticos de México. Después de su estreno, fue editado en partitura en Chihuahua en 1921. Para 1922, Arturo registró su composición en derechos de autor en la Ciudad de México, logrando con ello, que trascendiera fronteras con un impacto y presencia nacional e internacional sin precedentes en su época.
La pieza, fue inicialmente instrumental y escrita para piano. “Tanto Don Rafael Tolentino, hermano del compositor, como Arturo, hijo de éste, tenían su opinión sobre la circunstancia en que fue compuesta Ojos de Juventud. […] también fue parte importante de la inspiración de Tolentino la actriz Clara Kimball Young, estrella de una película que impactó de tal manera a Arturo, que éste dedicó su vals precisamente a Clara.” (Vargas 77).
La inspiración de Arturo Tolentino llegó gracias a la elegancia de la actriz norteamericana Clara Kimball Young, quien dio vida al personaje de Gina Ashling en 1919 en una de las más famosas películas de esta actriz estadounidense, Eyes of youth, -Ojos de Juventud- drama silencioso dirigido por Albert Parker con una duración de 78 minutos, donde Rodolfo Valentino participa con un pequeño papel como Clarence Morgan.

Dedicatoria a Clara Kimbal Young

La creatividad de Arturo se detona con esta cinta estadounidense, pero la inspiración la tenía en casa. Su esposa Soledad Osollo Pedrueza, con sus hermosos ojos, no pudo estar al margen de tan bello vals. “Lo cierto es que la esposa del artista, Soledad Osollo, tenía unos impresionantes ojos verde mar. […] En los apuntes personales de Tolentino hay una frase que dice: Ojos de Juventud no se refiere al tiempo en un estado del alma.” (Vargas 77)
El éxito alcanzado por este vals se debe a que Arturo registró la obra a nivel nacional en 1922 ante la Secretaría de Educación Pública, lo que facilitó a los músicos e intérpretes mexicanos y extranjeros tener acceso a la obra.


A finales de 1922, cuando el vals ya era conocido en México, es grabado el 13 de noviembre en disco de acetato de diez pulgadas en Nueva York por la Orquesta Max Dolin bajo la dirección de Nathaniel Shilkret. La grabación se realizó bajo la firma de Víctor Talking Machine Company, compañía que más tarde sería conocida a nivel mundial como RCA Víctor. La instrumentación utilizada fue piano, violín, saxofón, trompeta, trombón, tuba, y percusiones.
Ojos de Juventud, por ser la pieza más conocida y de mayor trascendencia de Arturo Tolentino, se editó en diversas ocasiones, la primera a nivel nacional en 1923 por Enrique Munguía, dueño del almacén de pianos e instrumentos donde se ofertaba un gran repertorio de música. Ese mismo año, Enrique Munguía editó la versión en inglés, traducida por Manuel Caballero. Cuenta con dos magníficos arreglos para orquesta realizados en los años 30 y 40, son manuscritos no editados y fueron encontrados en los archivos musicales particulares de Gregorio Hinojos y Antonio Maguregui Herrera. El primero en Valle de Allende y el segundo en Ciudad Juárez. Los arreglos son de los músicos mencionados.
El autor de la letra de Ojos de Juventud es el periodista, escritor, guionista, músico, pintor y poeta Antonio Guzmán Aguilera, “Gus-Águila”, originario de San Miguel del Mezquital, Zacatecas quien nació el miércoles 21 de marzo de 1894. Y el músico, compositor y arreglista, Antonio Maguregui Herrera, realizó el arreglo del vals Ojos de Juventud. Estos dos mexicanos que nacieron el mismo año, a sus 27 años junto con Francisco Moure Holguín, de 24 años lograron que la creatividad de Arturo Tolentino quedara inmortalizada en esta composición que perdurará en la historia de la música de Chihuahua y México.
La melodía, la letra y el arreglo de Ojos de Juventud trascendieron fronteras, ha sido interpretada y grabada en varios países, principalmente en Estados Unidos. En el libro Ethnic Music on Records: A Discography of Ethnic Recordings Produced in the United States. Vol. 1-7. 1893 a 1942, se encuentran los registros de las grabaciones realizadas en Estados Unidos del vals Ojos de Juventud.

La Orquesta Max Dolin, el 13 de noviembre de 1922, la Orquesta Texana en octubre de 1923, el tenor Gastón Flores en abril de 1924, el barítono Antonio Utreta graba este vals con discos Víctor el 15 de octubre de 1924 con la instrumentación de dos violines, flauta, trompeta, trombón, saxofón, tuba, piano y percusiones. El 27 de noviembre de 1926 Francisco de P. Yáñez graba también en discos sencillo con RCA Víctor. La Rondalla Usandizaga el 3 de julio de 1928, con discos Víctor graba instrumental Ojos de Juventud utilizando violín, bajo, guitarra, dos bandurrias, y laúd. Todas estas grabaciones fueron realizadas en Nueva York.
En México fue grabada por Javier Solís con orquesta y banda. El barítono Hugo Avendaño Espinoza graba la obra en 1957 acompañado de la orquesta de Chucho Ferrer. Humberto Cravioto y Alfonso Morquecho con Sony Music. El trío Los Tecolines en 1970 con Discos Peerless y el Trío Los Soberanos el 21 de julio de 2010. El Mariachi Oro y Plata de José Chávez y la Orquesta Típica de la Ciudad de México, con discos RCA Víctor. El Mariachi de Pepe Villa, la Orquesta Sinfónica de Michoacán y la Orquesta Sinfónica Nacional.


Escuela No. 1 para Niños

Escuela No. 1 para Niños
Escuela de la ciudad de Chihuahua, donde Guillermo Ramos Sánchez impartia clases de Música entre los años de 1896 y 1904

Escuela 140 para niñas Benito Juárez

Escuela 140 para niñas Benito Juárez
Escuela donde impartió clases de música Guillermo Ramos Sánchez. Ubicada en la Calle Juárez, Quinta y Doblado No. 321. Fue fundada el 17 de septiembre de 1893 por iniciativa del coronel Miguel Ahumada. Esta escuela llevaba el nombre del Benemérito de las Américas por estar en el mismo solar donde se estableció Benito Juárez cuando estuvo en Chihuahua; actualmente el espacio es ocupado por el museo Casa Juárez.

La Tarahumarita

La Tarahumarita
Canción Mexicana 24 de octubre de 1925

La Tarahumarita

La Tarahumarita
Segunda parte

La Tarahumarita

La Tarahumarita
Tercera parte

La Tarahumarita

La Tarahumarita
Cuarta parte

La Tarahumarita

La Tarahumarita
Canción Mexicana
24 de Octubre de 1925

Guillermo Ramos Sánchez

Pieza que denota la influencia del Nacionalismo que se vivía en México después de 1920, donde Guillermo compone esta canción muy mexicana, el 24 de Octubre de 1925, a la edad de 46 años. Está inspirada en el grupo Indígena del Estado de Chihuahua, Rarámuri, mejor conocidos como - Tarahumaras -. La Tarahumarita, está en la tonalidad de sol mayor (G), en compás de ¾, instrumentada para canto y piano.

Tarahumarita soy,
muy pobrecita,
que siempre triste voy,
con mi dolor.


LA CIUDAD DE CHIHUAHUA EN 1900

Al inicios del siglo XX Chihuahua era dirigido por el general Miguel Ahumada como gobernador y un grupo político porfirista comandado por Luis Terrazas, quienes hicieron posible que esta ciudad presentara importantes avances en su economía, su sociedad y en la educación. En este último ramo, Miguel Márquez fungía como Inspector General de Educación Pública, dirigiendo 126 escuelas primarias en el estado. La ciudad de Chihuahua contaba con 16 calles, ocho callejones y tres calles en cruz; existían 7,640 casas habitación de un solo piso, 120 de dos pisos, tres de tres pisos y 219 chozas y jacales, dando un total de 7,982 casas habitación. También se contaba con ocho hoteles, tres posadas, 16 mesones y diez casas-huésped que proporcionaban sus servicios a los visitantes que llegaban a esta ciudad. Estas moradas, así como las casas habitación, albergaban una población de 30,405 habitantes en la ciudad de Chihuahua y un total de 47,914 en todo lo que comprendía el municipio de Chihuahua, 24,346 hombres y 23,568 mujeres.(1) Para la atención de enfermos, la ciudad contaba con tres hospitales.



Entre todos estos habitantes se encontraban los artistas chihuahuenses de esa época: un dibujante, un escritor, tres escultores, cinco fotógrafos, un grabador y 101 filarmónicos (músicos), lógicamente los de carrera. No existían ni cantantes ni actores locales de profesión en este inicio del siglo XX. La ciudad contaba con dos teatros: el Teatro Betancourt, el segundo de la ciudad, inaugurado en el año de 1875, debió su nombre a su constructor, el señor Miguel Betancourt, quien construyó varios edificios en esta ciudad. Este teatro se encontraba ubicado en el mismo lugar que hoy ocupa el Teatro de la Ciudad en la calle Manuel Ojinaga; contaba con cuatro localidades: luneta, plateas, palcos y galería, con capacidad para 600 personas. El principal teatro era sin duda el Teatro de los Héroes. Su construcción inició el 16 de septiembre de 1898 por iniciativa del gobernador del estado, general Ahumada, y el ingeniero George King, quien estuvo a cargo de la obra civil. La inauguración se llevó a efecto el 8 de septiembre de 1901 por la compañía italiana de ópera de Mario Lombardi, que presento las óperas Aída, Manon, Tosca, Fausto y Rigoleto; esta temporada inaugural concluyó el 16 de septiembre de ese mismo año.



Los límites de la ciudad eran: por el lado oriente con la vía del Ferrocarril Nacional, que llegaba del sur hasta el barrio del Santo Niño; al norte lo delimitaba el río Chuvíscar; al sur, la avenida 20 de Noviembre; y hacia el oeste llegaba hasta la Alameda Cuauhtémoc. Sus principales calles eran la avenida Benito Juárez, la Melchor Ocampo, la Vicente Guerrero, la Independencia, la Libertad y el Paseo Bolívar. La ciudad contaba con las plazas Merino, de la Constitución, Hidalgo, jardín Zaragoza, la plazuela de Arteaga y el parque Lerdo de Tejada, entre cuya vegetación destacaban los álamos, sauces y fresnos, mismos que ocupaban las orillas del río Chuvíscar, la Avenida Cuauhtémoc y la actual Avenida Zarco.



En este inicio de siglo ya se contaba con la glorieta de las avenidas Juárez y Colón, donde está el monumento a Benito Juárez. Por la calle Cristóbal Colón se ubicaba el Hospital Porfirio Díaz, inaugurado en el año de 1897. Dentro de esta misma zona se encontraban los talleres de Ferrocarriles, la planta eléctrica, la Compañía Harinera, la Compañía Fundidora de Hierro, la Industrial Mexicana, la Fábrica de Cerveza, la de ropa y la de galletas.



Chihuahua capital tenía el servicio de luz eléctrica en la mayoría de los sectores que la comprendían, y todas las casas contaban con el servicio de agua potable y drenaje. Para proveer de agua a la población se disponía del acueducto colonial que mandaron construir los españoles en 1754, con un costo de $112,132.06. El transporte en esta época era el tranvía eléctrico, que costaba solo $0.08 centavos en el centro y $0.25 centavos si el pasajero quería transportarse a la hoy colonia Nombre de Dios; y los coches de alquiler, con un costo de $0.25 centavos por viaje y $1.50 por la renta de una hora.



En cuestión de comercio, era común ver en cada esquina, sobre todo en las banquetas, el mercado público. La compraventa de telas y demás objetos de vestuario, mercancía, ferretería y mobiliario, estaba a cargo de extranjeros, principalmente árabes, franceses y alemanes. Los bancos estaban a cargo de chihuahuenses, destacando el Minero, el Refaccionario, el Banco Nacional y el Sonora. Una familia humilde se gastaba $2.00 diarios en la compra de carne, leche, pan, verduras y combustible, es decir que necesitaba $60.00 al mes para vivir más o menos, y $200.00 para vivir desahogadamente.



Así era, en términos generales, el Chihuahua de 1900, donde las familias acudían a misa los domingos, por las tardes escuchaban música en el parque Lerdo y por la noche asistían a escuchar las ya tradicionales serenatas de las bandas municipales.



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(1) Censo verificado el 28 de octubre de 1900 por la Dirección General de



Estadística y publicado en el libro Chihuahua económico, de Moisés T.



De la Peña, p. 147.



LA EDUCACIÓN MUSICAL EN CHIHUAHUA DE 1868 a 1930

Después de que México obtuvo su independencia, en la ciudad de Chihuahua se proclamó la educación como el medio por excelencia que serviría para alcanzar una nación cuyos habitantes tuvieran los mismos valores, así como los mismos conocimientos. Sobre estas bases se decretó en 1827 la educación superior, y en 1828 se fundó el Instituto Literario, que en el año de 1881 adquirió el nombre de Instituto Científico y Literario. Esta institución, durante el resto del siglo XIX y la mitad del XX, fue la más importante en la educación de los habitantes de esta ciudad.

En lo que respecta a la educación musical, fueron tres las fuentes principales de enseñanza durante el siglo XIX: la primera fueron las Escuelas Oficiales que el gobierno del estado junto con el municipio establecieron desde 1841, año en que se registró la primer Escuela de Música de la ciudad.

Otra de las formas para aprender música en esta época era la impartida por algunos músicos que de manera particular ofrecían clases en sus domicilios, donde enseñaban solfeo y armonía, así como los instrumentos principales utilizados en esa época, como los de aliento que conformaban las bandas militares y municipales. La mandolina, el violín, el cello y el piano fueron cuatro de los principales instrumentos que se enseñaba en las clases particulares.

Finalmente, la educación musical más significativa en Chihuahua fue la que se transmitió generacionalmente de padres a hijos, que despertaba y desarrollaba en el alumno sus aptitudes en la música desde temprana edad.

Entre las principales escuelas de música que existieron en la ciudad de Chihuahua de 1868 a 1930 se encuentran: La Escoleta de Música de Chihuahua, fundada en 1868 por órdenes del gobernador don Luis Terrazas, siendo su primer director el profesor José María Mena, con un sueldo de $60.00 pesos mensuales, que le cubría el municipio. En esta escoleta se impartieron clases de música vocal e instrumental, principalmente de banda militar. Desapareció en 1879.

La Escuela de Música para Jóvenes, fundada en 1882 por los profesores Isabel Larrea y José Perches y Porras. Su plan de estudios era de música vocal, música instrumental, teórica y práctica, solfeo, armonía, contrapunto y canon y fuga. Esta escuela también era conocida como la Capilla de Música del Municipio, y perduró hasta 1892.

La Escuela de Artes y Oficios, inaugurada el 16 de septiembre de 1897 por el gobernador Miguel Ahumada, donde se impartieron las cátedras de instrumentos de banda tipo militar y solfeo.

Aun cuando el Instituto Científico y Literario fue la máxima casa de estudios durante el siglo XIX, no se incluyó durante ese siglo ninguna clase de música en el plan de estudio; no fue sino hasta mediados de la década de 1910, cuando José Perches y Porras impartió las cátedras de conjuntos corales y piano. Para 1914 la escuela “anexa” incluyó la clase de conjuntos corales, y para 1919 se agregó la cátedra de música. Tuvieron que pasar otros siete años hasta que, en 1926, el Instituto Científico y Literario agregó en su plan de estudios la cátedra de conjuntos corales, y se creó el Orfeón del instituto, bajo la batuta de Guillermo Ramos Sánchez.

Dentro del plan de estudios de las escuelas primarias Elementales y Superior, específicamente de 1896 a 1900, se impartían las clases de canto, cantos corales y música. En el primer y segundo año de estudios la cátedra de canto tenía como objetivo “el aprendizaje de los cantos adecuados y aprendidos exclusivamente por la audición,” teniendo presente la expresión común de la voz de los niños. En el tercer y cuarto año la clase de canto tenía como objetivo “el aprendizaje de cantos a una y dos voces aprendidas por la audición.” Además de estas materias, los alumnos de la primaria elemental estudiaban moral práctica, lengua nacional, enseñanza intuitiva, aritmética, dibujo, gimnasia, geometría, geografía, historia patria, caligrafía, zoología y botánica, fisiología e higiene, física, química y mineralogía, agricultura, aritmética, nociones prácticas de geometría e historia. En la primaria Superior las clases de

canto se estudiaban dentro de la clase de música, la cual cumplía con el objetivo del aprendizaje de la práctica coral al unísono, coros en combinación de diversas voces y el conocimiento de la clave de sol. El plan de estudios en primaria Superior era el siguiente: moral, instrucción cívica, lengua nacional, francés, aritmética, nociones de ciencias físicas, geometría, geografía, historia general, economía política, dibujo, caligrafía, música, ejercicios higiénicos, ejercicios militares, inglés, nociones de contabilidad, botánica, fisiología, higiene e historia de México.

Dentro de las escuelas suplementarias, la clase de música era específicamente de conjuntos corales, cuyo objetivo principal era: “Explicación del texto de las canciones, específicamente de himnos cortos dedicados a la naturaleza y la vida alegre de los niños. Ejercicios al oído, ejecución de las canciones en reposo y al compás de las marchas. Manifestación de la duración de las notas, aplicada en juegos con cubos: los enteros equivalían a las redondas, el medio a las blancas, los cuartos a las negras y los octavos a las corcheas.” La duración de las clases en estas escuelas primarias de canto, música y cantos corales eran según el grado escolar: los de primer año llevaban 20 minutos de clase, los de segundo 25, los de tercero 30, los de cuarto 35; y en primaria Superior la clase era de 45 minutos.

Con relación a los profesores que ofrecieron sus servicios de manera particular en sus domicilios, encontramos a: Rafael Sánchez, con clases de violín, violoncello y mandolina en la calle Ojinaga n. 306; Eduardo J. Sierra en la calle Libertad n. 1007; José Perches y Porras, con clases de piano; Félix Peredo, con clases de solfeo, cantos corales (orfeón), instrumental de arco, armonía, composición e instrumentación; el profesor Ole Olsen, violinista, ofrecía sus servicios profesionales en la calle Juárez n. 514. Adela Bueno de Campillo ofreció sus servicios como profesora de música en la calle Ojinaga n. 711, y el señor Julio Ávila impartía clases de oboe en el Teatro Betancourt, ambos en 1903. Carlos Murguía, pianista y profesor de composición, llegó de México y estableció una academia en esta ciudad; José Guadalupe Rico, d. Ramón Baquero y Mauricio Jara ofrecieron sus servicios de clases de música; Pablo Ortiz fue maestro de piano a domicilio en 1909.

Aurelio Hinojos se desempeñó como profesor de piano; María Rivas fue profesora de música instrumental; en 1904 Guillermo Moye con clases de cítara en la calle Aldama n. 523; Carlos C. Ramírez impartió clases de solfeo, piano,

violín y mandolina en la calle Mina n. 414, en el año de 1909.

Todos estos maestros fueron los encargados de preparar músicos de calidad en la ciudad de Chihuahua durante las últimas dos décadas del siglo XIX y las primeras tres del XX. Esta misma función la cumplieron las escuelas del municipio y las independientes, que principalmente enseñaron solfeo e instrumentos de aliento, por ser la época de las bandas militares, aunque también se ofrecían clases de piano, mandolina y cítara, violín, cello, armonía, contrapunto y canon y fuga, pero de cualquier manera predominaba la enseñanza de solfeo e instrumentos de aliento. En las escuelas primarias las principales materias fueron canto y conjuntos corales, base sólida en la educación musical de los niños.

GUILLERMO RAMOS SÁNCHEZ. Músico Chihuahuense

GUILLERMO RAMOS SÁNCHEZ. Músico Chihuahuense
PORTADA DEL LIBRO / PRIMERA EDICIÓN EN 2003, POR LA UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE CHIHUAHUA (UACH) Y EL SINDICATO DEL PERSONAL ACADÉMICO (SPAUACH). ISBN 968-6331-94-8. Este texto presenta la vida y obra de Guillermo Ramos Sánchez, un de los músicos más sobresaliente en la ciudad de Chihuahua durante la última década del siglo XIX y los primeros treinta años del XX. La obra describe de una manera cronológica la trayectoria de este hombre que dedicó su vida a la actividad musical en esta ciudad en sus diferentes facetas, sus estudios básicos y musicales, su trayectoria como catedrático de música, su experiencia como empresario, sus grupos musicales y lo que mas presencia le dio en esta tierra: la composición. El libro cuenta con fotografías y composiciones escritas por Guillermo Ramos en compañía de poetas y escritores chihuahuenses de su época, documentos que se lograron rescatar de los diferentes archivos revisados durante la investigación.El lector podrá encontrar letras, guiones literarios, descripciones de su obra y partituras de este destacado autor, que logró escribir desde música popular e infantil hasta zarzuela y ópera.

LAS ESTACIONES ANIMADAS. De Guillermo Ramos Sánchez

LAS ESTACIONES ANIMADAS. De Guillermo Ramos Sánchez
Cuadro el otoño. Presentado en el Teatro de los Héroes, con motivo de la visita del presidente de la República mexicana d. Porfirio Díaz en 1909. Tomada del älbum de enseñanza primara del estado de Chihuahua

LAS ESTACIONES ANIMADAS. CUADRO "EL OTOÑO" 1908

LAS ESTACIONES ANIMADAS. CUADRO "EL OTOÑO" 1908
ZARZUELA INFANTIL, ESCRITA POR GUILLERMO RAMOS SÁNCHEZ EN 1908. Esta obra fue presentada en el antiguo Teatro de los Héroes, con motivo de la visita del presidente de la República mexicana Don. PORFIRIO DÍAZ en 1909. Tomada del Álbum de enseñanza primaria del estado de Chihuahua.

DIRECTIVOS DEL PERIODICO "EL UNIVERSAL"

DIRECTIVOS DEL PERIODICO "EL UNIVERSAL"
GUILLERMO RAMOS SÁNCHEZ -de pie, primero de izquierda a derecha- con los directivos del periódico EL UNIVERSO, editado del domingo 5 de octubre de 1902 al domingo 5 de febrero de 1911. GUILLERMO RAMOS fue administrador de este importante periódico.

JUEGOS INFANTILES EN CHIHUAHUA

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PORTADA DEL LIBRO / PRIMERA EDICIÓN EN 2004 en compañía de la Lic. en Artes escenicas María Sánchez Portillo. POR EL INSTITUTO CHIHUAHUENSE DE LA CULTURA (ICHICULT) DE GOBIERNO DEL ESTADO DE CHIHUAHUA. ISBN: 968-6862-84-6. Aquí están, entre otros más modernos, algunos de los juegos enseñados por mi abuela, mis padres, mis amigos o aprendidos sin saber cómo. Pertenecen al saber y a la tradición popular y sería una pèna que se perdieran, puesto que han acompañado a muchas generaciones de niños y a otros ya no tan niños. Por ese motivo esta recopilación nos permite a los chihuahuenses valorar parte de ese patrimonio cultural del que somos depositarios y que nos identifica como una comunidad capaz de generar un sentimiento de identidad cultural..."

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